
Los amantes de la comida cruda creen que lo que ingerimos contiene la fuerza de vida y propiedades revitalizantes, además que cocinar la comida sobre los 50 grados centígrados mata las enzimas activas responsables de esa fuerza y propiedades.
Una dieta cruda consiste en comer frutas y vegetales frescos, nueces, semillas, coles, granos, legumbres, vegetales marinos y zumos frescos. Y también se olvidan de la carne: porque los animales muertos no son buenos. Y la retribución de todo eso es que se tiene mucha energía, según dicen los que la practican y la promueven.
Un estudio de la Revista de Nutrición descubrió que los que practican esta dieta estrictamente tienen más bajos los niveles de colesterol y triglicéridos que los que no la hacen. Sin embargo, todo esto se debe más a la supresión de las grasas animales que a la dieta en sí.
Los doctores y expertos sin embargo aseguran que no existe ninguna prueba de que la comida cruda es más saludable que la cocinada. Además a esta dieta le faltan fuentes concentradas de proteínas y los que la siguen estrictamente pueden tener deficiencias en vitamina B12, zinc, calcio y vitamina D. Y esto puede llevar a anemias, un sistema inmune debilitado y osteoporosis.
Además, los doctores e investigadores, aseguran que hay comidas que son mucho mejores, y no sólo en sabor, cuando son cocinadas, como los tomates por ejemplo, que ofrecen una mejor y mayor cantidad de licopeno, que es un pigmento muy saludable para el corazón.
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